En el año de 1820, época
en la que abundaban las denominaciones religiosas, un joven
de 14 años llamado José Smith deseaba saber cuál de las Iglesias
existentes era reconocida por Dios como Su Iglesia. Un día,
agobiado por las contiendas de los partidos religiosos, leyó
en la epístola de Santiago, primer capítulo, el versículo
cinco que dice: "Si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente,
y sin reproche, y le será dada". Este versículo penetró
su corazón con fuerza y lo llevó a dirigirse al bosque para
orar y preguntar a Dios. Como respuesta a su oración, Dios
el padre y su Hijo Jesucristo se presentaron ante José Smith
manifestándole que no debía unirse a ninguna de las sectas
existentes, ya que éstas enseñaban como doctrinas los mandamientos
de los hombres. A esta visita del Padre y el Hijo se le conoce
como La Primera Visión del Profeta José Smith, a la cual siguieron
otras manifestaciones de origen divino.
En septiembre de 1823 mientras José Smith se encontraba orando
en su habitación, apareció un angel llamado Moroni quien le
indicó que había un libro escrito sobre planchas de metal,
que contenía el relato de los antiguos habitantes del continente
americano, así como la plenitud del Evangelio Eterno, tal
como El Salvador Jesucristo lo enseñó a los antiguos pobladores
de las Américas por medio de Sus profetas. José Smith recibió
el mandato de traducir los escritos de estas planchas cuyo
contenido conocemos en la actualidad como el Libro de Mormón.
El 6 de abril de 1830 La Iglesia de Jesucristo fue organizada
en el estado de New York.
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