Dios creó un plan para
Sus hijos, con el propósito de ayudarles a obtener la felicidad.
Todos, como hijos de Dios, vivimos en Su presencia antes de
nacer en esta vida, en la que tenemos el privilegio de poseer
un cuerpo mortal y escoger si obedeceremos los mandamientos
de Dios. Él nos dió la libertad de elegir por nosotros mismos
si seguiríamos Su plan, por tal razón nuestra vida en la tierra
es un período de prueba que nos permite progresar de acuerdo
a nuestra inteligencia y obediencia. Después de esta vida
cada hijo de Dios recibirá su recompensa conforme a su fidelidad
en el cumplimiento de sus leyes.
Cuando Dios creó Su plan, prometió que enviaría un Salvador
que señalaría el camino de regreso a Él. Este Salvador es
Jesucristo, quien es la parte central de este plan ya que
a través de Su sacrificio podemos arrepentirnos y ser limpios
de nuestros pecados. Aprenda
más...
|