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UN PUEBLO DE CONVENIO
POR EL ÉLDER CARL B. PRATT
Presidente del Área Suramérica Norte
...Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 9 - 10).

En todas las dispensaciones del Evangelio el Señor ha establecido un “pueblo de convenio”. El pueblo de Israel antiguo hizo un convenio con Jehová por el cual El era su Señor y Dios y ellos su pueblo especial. El convenio incluía obligaciones del pueblo y bendiciones prometidas del Señor. Las bendiciones prometidas a este pueblo de convenio eran de que, como consecuencia de su obediencia a los mandamientos, el Señor les fortalecería en sus pruebas de la vida y les redimiría de sus transgresiones. El Señor sería Su redentor si ellos lo aceptaban como su Señor y Dios. Por medio de Su profeta, Moisés, y al pie del Monte de Sinaí, el Señor les habló en términos amorosos y poéticos:

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mi. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto (convenio), vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. (Éxodo 19: 4 - 6)

En el meridiano de los tiempos y durante su ministerio terrenal el Señor estableció un “nuevo convenio” en el cuál los creyentes fueron llamados a una relación especial igual que en el tiempo de Israel antiguo. A los santos de esa época Pedro les habló en términos muy parecidos a los que el Señor usó con el Israel antiguo:

 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 9 - 10)

Una vez más, esta vez en “la dispensación de cumplimiento de los tiempos”, el Señor ha establecido un pueblo de convenio. Los que se bautizan y se hacen miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días forman ese pueblo de convenio. El convenio es sempiterno y en ese sentido es el mismo convenio del Israel antiguo, es decir aceptamos a Jesucristo como nuestro Dios y nos comprometemos a obedecer sus mandamientos. Renovamos ese convenio cada semana al tomar la Santa Cena.

En estos tiempos modernos tenemos la gran bendición de tener todas las escrituras que muchos de los pueblos de convenio en la antigüedad no tuvieron. Además tenemos profetas modernos para guiarnos y ayudarnos a entender los mandamientos necesarios para lidiar con las condiciones modernas en que vivimos. Entonces para los Santos de los Últimos Días el mandamiento no es solo: Escudriñad las Escrituras; porque... en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí (Juan 5:39), sino también, tenemos la obligación y el mandamiento de “dar oído” y recibir todas las palabras y mandamientos que el Señor nos da por medio de los profetas modernos, dice el Señor: “como si viniera de mi propia boca”. (D&C 21:4-5). Todos los miembros de La Iglesia debemos recibir la revista Liahona todos los meses y de esa manera recibiremos las palabras de los profetas. También debemos “dar oído” a sus palabras, que quiere decir que debemos poner en práctica en nuestras vidas las palabras y mandamientos de nuestros profetas modernos. Es mi oración que todos podamos recibir, estudiar y aplicar el contenido de la Liahona todos los meses. De esa manera seremos el pueblo de convenio que el Señor espera que seamos.

 

 
   
 
 
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