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Written by James Vergara
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Monday, April 4 2011 |
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Jesucristo es el Hijo de Dios.
Bajo la dirección del Padre Celestial, Jesucristo creó la tierra (Juan 1:10; Hebreos 1:1–2).
Mediante Su resurrección, Jesucristo venció la muerte a favor de usted. Todos, tanto los justos como los inicuos, recibirán la dádiva de la resurrección. Cuando la vida en esta tierra llegue a su fin, Jesucristo será el Juez final ( Hechos 17:31; Juan 5:21–22; Hechos 10:42).
El Padre Celestial le ama y desea que regrese a vivir con Él cuando usted muera. Esto sólo es posible mediante el Salvador Jesucristo ( Juan 14:6).
Mediante la Expiación (que Jesucristo efectuó por medio de Su sufrimiento en el Jardín de Getsemaní y al padecer y entregar Su vida de forma voluntaria en la cruz), Él lo salva a usted de sus pecados si se arrepiente sinceramente y le sigue. ( 1 Pedro 2:21).
Jesucristo vivió una vida perfecta en la tierra, hace aproximadamente 2.000 años. Por medio de la guía de Su ejemplo, enseñó cómo orar y servir a los demás con humildad, y mostró la forma en la que todos deben bautizarse.
Si usted sigue Su ejemplo lo mejor posible, no sólo encontrará dicha en esta vida, sino que también regresará algún día a vivir con Él y con su Padre Celestial. Específicamente, usted debe:
•Tener fe en Él ( Marcos 11:22–24).
•Arrepentirse de sus pecados ( Hechos 2:38).
•Recibir el bautismo ( Juan 3:3–6), el don del Espíritu Santo y las demás ordenanzas del evangelio de Jesucristo.
•Guardar Sus mandamientos ( Juan 14:15).
En la actualidad, así como en los días de Jesucristo, existen ciertos principios del Evangelio que las personas deben aprender y obedecer.
Los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son:
•Primero, fe en el Señor Jesucristo.
•Segundo, arrepentimiento.
•Tercero, bautismo por inmersión para la remisión de los pecados.
•Cuarto, imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.
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